domingo, 3 de junio de 2012

Orquídea Phalaenopsis: de flor a semilla

Esta es la historia de la flor de una orquídea Phalaenopsis, que fue fecundada en octubre de 2011, antes de secarse por la llegada del frío, con la esperanza de reproducirse.
Pero la fecundación es sólo el primer paso de un largo camino...

Este es el aspecto de una flor similar:
Flor de Phalaenopsis

Detalle de flor de Phalaenopsis, donde se aprecia la forma de cabeza de insecto , con los ojos amarillentos.

Las orquídeas son flores "de caza". Lo más evolucionado, lo último en señuelos para insectos, la creme de la creme.
La flor se ha desarrollado con complejos pétalos que imitan un insecto. (1). Normalmente con la "cabeza" y el "cuerpo" de color diferentes para ser más realista. Lo que se correspondería con los "ojos" del insecto son los sacos polínicos escondidos. Incluso posee una especie de trompa, que son unos filamentos pegajosos donde se pegaran los sacos polínicos al insecto real.
Cuando el insecto se acerca atraído, se posa sobre la plataforma que la flor tiene a su disposición, cómodamente (2).
El insecto real se posa y al introducir su cabeza en la flor, hace que su abdomen roce con los filamentos de los sacos polínicos, que se quedan pegados en su abdomen.
Sólo tiene que volver a otro flor de orquídea para que esta vez los filamentos encajen atrapados y con suerte, se produzca la fecundación.


Esta es la flor tras ser fecundada -unos 5 días más tarde-.
Los atractivos pétalos se han retraído hacia atrás y empezado a secar.
Flor de Phalaenopsis a los pocos días de ser fecundada. Octubre 2011.

Se aprecian en el centro los restos de los estambres que han quedado fuera
Vista lateral. El fruto comienza a formarse y el tallo empieza a hincharse.


20 días después de la fecundación
Phalaenopsis: 30 días tras la fecundación

Dos meses después el fruto está completamente formado. No cambia en tamaño ni forma. El color es oscuro. Tonos de verde a marrones, rojizos. Color brillante, consistente, carnoso.
Phalaenopsis. 60 días tras la fecundación

Así, poco a poco pasó el invierno madrileño.
La Phalaenopsis aguantó duras noches frente a la ventana de una Consulta, seguramente a no más de 10 ó 15 º C de noche y a unos 23ºC de día.

La primavera trajo (como siempre en Madrid) buena temperatura y noches más calentitas, siempre por encima de 15ºC. Además le añadí una gran bandeja con bolas de arcilla expandida para maximizar la superficie de evaporación.
Así que ha pasado una primavera en las mejores condiciones de humedad y temperatura.

Ahora el fruto tiene un color diferente.
Los marrones -que significan normalmente inerte en el mundo vegetal- se han tornado más amarillentos y verdes, que significan...vida.
Así que he introducido el fruto en un tubo para minimizar la contaminación o que se dispersen las semillas en caso de que me pille desprevenido.

Y este es el aspecto del fruto de Phalaenopsis casi 8 meses después de la fecundación:

Las Phalaenopsis suelen fructificar en unos 6 meses, por lo que este ha sido un "embarazo complicado", seguramente por el frío.

En la siguiente foto se aprecia el fruto ligeramente retorcido, lo que indica "movimiento". Estará abierto en menos de una semana.
Además se aprecia el color amarillento, verdoso de la parte más próxima al tallo. La savia fresca que llega cargada de señales: hay que florecer, estamos fuera de tiempo.¿Qué por qué estamos fuera de tiempo?
Esas semillas deberían estar en el suelo en primavera preparadas para que germinaran.
También se aprecia el tubo y el algodón a presión introducido para evitar que entre muca suciedad.
Fruto de Phalaenopsis de unos 8 meses, a punto de abrirse
Pero además, el buen estado de salud de la planta es tal que, además de mantener el fruto en plena "fructificación" -valga la redundacia-, y el keiki -planta hija-, ha sido capaz de desarrollar una nueva vara floral a partir de la existente.
La vara de la izquierda corresponde a la Phalaenopsis que posee el fruto (primera plana), un keiki en su base, y la vara floral nueva (de la vara izquierda hacia la derecha)
Han pasado sólo 2 días desde las última fotos.
La ruptura de la cápsula es inminente.
Se ha secado y en breve se rajará y liberará las semillas.



Llegados a este punto, se pueden hacer dos cosas: cortar la cápsula o dejarla. Cortar la cápsula justo antes de que se abra permite tener semillas estériles. Con limpiar y desinfectar el exterior de la cápsula y abrirla en condiciones higiénicas, obtendremos semillas estériles listas para plantar.
Si dejamos el curso natural es imprescindible poner una bolsita o cualquier medio que recoja las semillas, pues no sabemos cuando se abrirá la cápsula. De esta forma aseguramos que todas las semillas son viables y no hay ninguna demasiado verde y que por tanto no germinará. Sin embargo dejar que la cápsula se abra nos obligará a desinfectar las semillas lo que  parte matará algunos embriones y por tanto no germinarán.
Yo creo que la cortaré...si llego a tiempo.

Fruto recogido. Desde inicios de octubre del año pasado hasta ahora ¡han sido necesarios 9 meses!
Un embarazo humano para tener semillas de Pahalenopsis. ¿Quién dice que no entreno mi paciencia?